martes, 25 de mayo de 2010

Lost

Mucha gente está hablando del final de Lost, dando su opinión, explicando grandes teorías del simbolismo de la serie. En definitiva, cerrando un ciclo que, en muchos empezó hace seis años y, en otros, como es mi caso, me encandiló hará cuatro.

Y, a pesar que es una simple serie de ficción, para mí, y supongo que para mucha gente, significó un antes y un después. He sido seguidora de muchos tipos de fenómenos fans, por así llamarlo, pero ninguno me ha llenado tanto como esta genialidad que, al principio llamaba Perdidos (es lo que tiene cuando no dispones de Internet y no te queda otra que verlo en La 2) y que, terminé llamando Lost, como todo el mundo, vaya.

Podría comentar muchas anécdotas como que he encontrado a muchos amigos a través de Lost, que he abierto mi mente gracias a los complicados misterios de la Isla y de sus personajes (¿será debido a la influencia de "los números" que me he enganchado ha hacer sudokus?); que he redescubierto grandes hits de la música (Make your own kind of music, uno de mis himnos).
De todos estos años, me quedo con esa idea de reencontrar a tus seres queridos, más allá de la vida, lo llamemos limbo, zona de transito o peage de Martorell. Da igual. Hoy me he puesto a pensar, ¿cómo sería ese lugar para mí? Realmente no lo sé, pero creo que será una playa, en una isla (sin humo negro, claro) pero un lugar donde se escucha a todas horas todas esas canciones que han formado parte de mi vida, con todos esos recuerdos que guardo y que seguiré guardando hasta que llegue el momento de irme sola. Será divertido... eso sí, quiero una pantalla de cine y poder proyectar todas las temporadas de Lost... y el Señor de los Anillos, y poder cantar con el SingStar... ¡Ups! Creo que tardaré bastante en dejar ese lugar, XD.
En definitiva, algo así será difícil que se repita, como las seis copas del Barça del año pasado, así que, señoras y señores, disfrutemos del momento.
Namaste

P.D.: ¿Alguien sabe cuándo sale a la venta la sexta temporada de Lost?


domingo, 9 de mayo de 2010

Parodias

Con motivo del Salón del comic de Barcelona (éste fin de semana) tengo la immensa necesidad de hablar de comics made in Spain que, personalmente me alegran el día, la noche y el momento en general.

Se trata de los comics que parodian series, películas o libros de gran éxito.

- Harry Potras: esta parodia de la saga de Harry Potter sigue más el hilo argumental de los libros, aunque no demasiado, ya que hace alusiones a Dragon Ball, Shinchan, Lost, y todo lo que se les ocurra a los creadores.

- Cabezón Jones: como indica el nombre hace referencia a las aventuras del mítico Indiana Jones pero con una cabeza inhumana y un cuerpecito patizambo muy gracioso. Se ha editado una recopilación con la trilogía inicial (Cabezón Jones y el Arca Escondida, Cabezón Jones y el Templo Malito y Cabezón Jones y la Penúltima Cruzada). Enrique Vegas, su autor, también es artífice de otras parodias como Los Cabezones de la Galaxia o la reciente Matris. De momento no he podido ponerme al día pero ya informaré.

- Pardillos: Las desventuras de un grupo de gente que tiene un accidente con una compañía Low Cost que hace su viaje de Ibiza a Cuenca. Entre los supervivientes, un médico que quería salir en Anatomia de Grey, un adicto a los videojuegos, un calvo que la lía parda en toooodas las temporadas y un terrorífico Oso Amoroso gigante, además del Humo Negro que se los come a todos. ¿Ya sabéis a qué serie parodia? Efectivamente, es Médico de familia... ah, que no, que me comunican por el pinganillo que no es esa serie... pues no sé cual será... Hasta el momento se han publicado los cuatro números correspondientes a las cuatro primeras temporadas de Lost pero Aza, su autor, continúa su obra y otras más en www. azacomic.com

¡Para que después digan que sólo me gusta el Manga! Aunque sigue ahí en mi corazón, sobretodo XXXHolic, que, a pesar de salir cada número una vez al año o dos si hay suerte, me tiene enganchadísima. ¡Viva las Clamp!

Nota: Oh, my God! ¡Que ya termina Lost! Deeeeeesmoooooooond, Maaaaake your Own kind of musiiiiiiiiic!

domingo, 18 de abril de 2010

Libros, tradiciones y mensajes en una botella

Si hace un par de meses os comentaba como detestaba San valentín, ahora, en cambio, voy a hablar de una de las fiestas tradicionales que más me gustan... aunque también haya consumismo a troche y moche.

Para mí, Sant Jordi significa rosas, paseos por las Ramblas y libros, libros y más libros! Para mi desgracia no tengo tiempo para leer pero me encanta leer. Para mí, la escena fque más recuerdo del clásico de Disney La Bella y la Bestia es cuando la Bestia le muestra la gigantesca biblioteca a Bella. Libros por todas partes, de todas clases, de todos los autores, de todas la épocas.

Como maestra de infantil me apasionan especialmente los denominados álbumes ilustrados. Se trata de libros de tapa dura con ilustraciones muy detalladas, o no, pero cuyos dibujos llevan el peso de la historia. Son ideales para pequeños lectores, sobretodo para la etapa de preescriptura, ya que los textos son normalmente cortos y, cómo he dicho anteriormente las ilustraciones son un gran soporte argumental.

Tengo especial predilección por dos autores: Leo Lionni y David McKee.
Del señor Lionni quisiera destacar dos historias. La primera, Frederick, es ideal para hablar de las estaciones del año, de lo que caracteriza a cada una de ellas y de algo tan bonito como los recuerdos, las ilusiones y la imaginación. La segunda historia es tan senzilla que parece mentira lo que llega a atrapar. Se trata de la historia de dos amigos Pequeño Azul y Pequeño Amarillo que son muy amigos. Un día se dan un abrazo tan fuerte que se funden en uno, pasando a ser Pequeño Verde. A partir de ese momento todo será distinto. Este cuento me gusta tanto que lo he adaptado de manera que pueda explicarlo a los peques con botellas de plástico, agua y pintura azul y amarilla. Para los niños/as es como hacer magia.

David McKee es un especialista en crear historias que te hacen abrir los ojos. Elmer, el elefante, sin duda es la más entrañable. La historia de un elefante que en su cuerpo se encuentran todos los colores del arco iris. El se siente diferente, quiere ser gris como todos los demás, así que decide cubrirse de barro para conseguir su propósito, hasta que se da cuenta que esa es la gracia, ser diferente, que cada uno somos diferentes a nuestra manera. McKee tiene otras historias pero a mí me atrae especialmente Ahora no, Bernardo. Bernardo es un niño que intenta explicar a sus padres que hay un monstruo en su habitación que se lo quiere comer, pero estos están demasiado ocupados con sus cosas. Este cuento refleja la realidad de muchos niños y niñas de hoy en día que sólo reciben regalos de sus padres con tal que no molesten, como si las preocupaciones, los miedos y las experiencias de los críos no fueran tan importantes como el "duro" mundo de los adultos. El día que leí este cuento me di cuenta de cuántos niños y niñas acaban siendo "deborados por monstruos" mientras sus padres les ignoran.

Desde aquí me gustaría hacer un llamamiento a todos aquellos que estamos en contacto con niños, niñas y adolescentes: algún día ellos también serán adultos. No les hacemos ningún favor concediéndoles todos los caprichos. Al fin y al cabo, no necesitan tanto una consola de última generación como el cariño, el afecto y la complicidad de sus mayores. Escuchemos lo que tengan que decirnos. No es fácil ser pequeño.

viernes, 9 de abril de 2010

Lo que no me pase a mi...


Hoy va de aventuras y desventuras de profe. 

Después de unos días de descanso, vuelvo de nuevo a la rutina pero con la variedad que esta semana, a mi co-coordi Cris y a mí, nos toca hacer el servicio de acogida por la mañana. ¿Qué significa eso? Pues nada más y nada menos que levantarme durante toda la semana una hora antes para entrar al trabajo a las 8h (es lo que tiene vivir en Barcelona y trabajar en Hospitalet). 

Martes, normal pero con un sueño inhumano. Llega miércoles. Ya salí de casa un poco más tarde porque:

1. Me he dormido un poco

2. Llevo el portatil a cuestas, y a parte el bolso con el paraguas, mil llaves, el monedero, el teléfono, el MP3, el cable de la cámara de fotos, la cámara de fotos y, también llevo a parte el portatuppers con la comida. 

Salgo del metro, empiezo a subir la cuestecita que me lleva al trabajo, me encuentro con mi compañera, que también ha salido tarde de casa, y nos plantamos delante de la puerta del cole. Saco las llaves, abro la puerta de hierro, cojo la otra llave, giro la cerradura, tiro de la puerta para abrirla y... ¡Oh, la puerta no se abre! 

Repito la operación y ¡Oh, sigue sin abrirse la puerta! Antes que me prepare para batirme en duelo con la maldita puerta, Cris dice muy sabiamente. 

- Me parece que se dejaron el pestillo de seguridad puesto. 

Miiiieerrdddaaaaa! ¿Y ahora cómo narices abrimos? Urgente, llamar a la jefa. La llamo. Un tono, dos tonos. Me lo coge.

- ¿Qué pasa alma de cantarillo? 

- Que se han dejado el pestillo puesto las señoras de la limpieza (que me las quiero mucho, pero me estoy acordando de toda su parentela). 

- Llama al timbre del Casal (Rock) d'avis y entra por la puerta de los ascensores, bajas por las escaleras del patio y desactivas la alarma. 

Y todo eso, hazlo en menos de 30 segundos, que es lo que tarda en saltar la alarmita de marras. En mi cabeza suena la sintonía de Misión Imposible. Pulso el timbre del Casal, no me contestan. Entre tanto, ha llegado la mamá de Jorge (ay, que bonico que es mi bebé), que se ofrece voluntaria a vigilarme el portatil mientras Sô sube al tejado (cambiamos de sintonía, los Hombres de Harrelson). Segundo intento. Esta vez me contestan:

- Hola, somos de l'escola bressol, que no podemos entrar porque está el pestillo puesto, ¿nos podéis abrir?

Mientras suben, me digo para mí, ¿era necesario que le explicaras la Biblia en pasta a la señora para que te abriera la puerta? Llega otra mamá con su bebote, preguntándose qué narices estamos haciendo. 

Por fin, nos abren la puerta, intento abrir la puerta que da acceso directo desde los ascensores y ¡bingo!, se abre. Tomo la delantera seguida de cerca de Cris, giro con gran maestría la curva pronunciada, esquivando perfectamente la columna, continuo recto, llego hasta la alarma, marco el código de seguridad y... ¡luz verde! Prueba superada. Mi compañera abre la puerta, quitamos el pestillo y, ¡por fin! podemos empezar nuestra jornada laboral. 

Señoras y señores, ser profe es muy duro y está muy mal pagado pero ¡me encanta!

lunes, 5 de abril de 2010

Lo que da de sí un sueño


Jueves noche. Voy a cenar a casa de mi hermano (por cierto, muy buenas las pizzas) y, como punto final de la velada, me deja disfrutar en pantalla 42 pulgadas y un sonido increíble del concierto en Wembley de Muse. Hasta aquí todo normal. Regreso a casa y me voy a dormir...

Es de noche, o lo parece. Me encuentro en la entrada de un recinto, más parecido a un bareto normal y corriente. Para mi sorpresa, me encuentro una apertura enorme con un escenario ascendente cuya estructura me recuerda el interior de una cueva. Consigo llegar hasta primera fila, a dos palmos del escenario. Tengo la entrada en la mano y le echo una ojeada: Concierto de Muse. 

Mi acompañante (que no recuerdo quién era) me da un codazo para avisarme que estan subiendo al escenario. Todo el mundo grita, brazos levantados a mi alrededor, luces de colores que me desorientan momentáneamente. De repente, el escenario rocoso asciende delante de mis asombrados ojos. ¡No voy a ver nada! ¿Para qué me pongo en primera fila si no voy a ver nada? No soy la única sorprendida. A mi alrededor todo el mundo permanece en silencio mirando hacia arriba.

Demasiado silencio. Se supone que han empezado a tocar. Entonces, ¿por qué no se escucha nada de nada? Un minuto más tarde el escenario vuelve a bajar y una voz a través de los altavoces anuncia que se suspende el concierto por problemas de sonido. ¿Problemas de sonido? ¿Qué sonido?

Totalmente desconcertada y desilusionada salgo del recinto, acompañada por una serie de murmullos a mi alrededor. De repente, una mano se posa en mi hombro para que me detenga.

- Espera - Matt Bellamy, delante de mi, ofreciéndome algo. Observo el objeto. Es una entrada para un concierto.- Tenemos que suspender el concierto pero os doy otra entrada para el próximo. 

Se da la vuelta y desaparece. Sonrío. No ha podido ser esta vez, pero sí la próxima. 

Ahí me desperté. Debo decir que, aunque la conversación la he escrito en castellano, en mis sueños el señor Bellamy habla en catalán y con un acento bastante marcado de Gerona (qué curiosa es la mente). Nada, que éste sueño tiene moraleja: ¿Que Muse hace un concierto en Madrid y no puedes ir? No te preocupes, ya volverán a Barcelona o a Badalona o a otro sitio y, esta vez sí podrás ir... A no ser que alguien me regale una entrada para el concierto de Madrid y me acompañe, jejeje. 

Que tengáis dulces sueños.

domingo, 28 de marzo de 2010

Oh, lai la, la Primavera, la Primavera!

Efectivamente, desde la semana pasada YA ES PRIMAVERA, aunque el Corte Inglés ya esté preparando la campaña de Verano.

Esta estación en la que tantísima gente se acuerda de la madre que parió a cada una de las flores y a su polen, la estación en la que te despiertas por la mañana, te abrigas porque ayer hacía un frío del carajo, sales a la calle y te asas de calor o, por contra, te enfundas en una camisa, sales a la calle y vuelves a casa a buscar un abrigo. ¡A ver si nos aclaramos!

También dicen que la Primavera la sangre altera... en los niños esto es una verdad como un templo; ¡no hay quien los aguante! Llegan por la mañana y, delante de sus padres le arrean un empujón al compañero o compañera más cercano en ese momento. Se muerden, se arañan, se dan patadas. Como están alterados, no se les ocurre nada mejor que hacer que correr alrededor tuyo a ver si consiguen que te marees (¡uy, sí, que divertido!). Si no, te vas a otra clase a la hora de comer y, mientras ayudas a dar de comer a la nena que con casi tres años en su casa sigue comiendo triturados, Jaime Daniel se dedica a repetir una y otra vez: Sonia, ¿que hay después? ¿carne, burguesa? ¿sí? ¿hay carne? ¿hay burguesa? A lo que tú, muy pacientemente le contestas cada vez "no lo sé, corazón, creo que sí, que hay hamburguesa pero no lo sé". Imaginaos esta escena en un bucle durante 10 minutos. Desesperante, ¿verdad? Hasta que, por fin, llega el segundo plato, el niño está viendo que sí, que hay hamburguesa y ¡sigue preguntando "Sonia, ¿que hay después? ¿carne, burguesa? ¿sí? ¿hay carne? ¿hay burguesa?" Aaaaaaaaaaagh!

Pero llega Semana Santa, o al menos cuatro días sin niños... Juro solemnemente que me encanta mi trabajo, que adoro a todos y cada uno de esos renacuajos pero ¡NECESITO ESCUCHARME MIS PENSAMIENTOOOOOOS! Y estoy segura que, ellos, también necesitan desconectar y coger energías renovadas para volver al ataque. ¡Os quiero, mis Bestias Pardas!

lunes, 15 de marzo de 2010

Ya están aquíiiii!


Hola amigos y amigas de la nave del misterio, bienvenidos a una nueva y espeluznante entrada de Octavo Lustro. Hoy, vamos a hablar de algo que puede herir la sensibilidad de nuestros lectores. Os avisamos que lo que a continuación os vamos a relatar puede resultar verdaderamente SOBRECOGEDOR.


Todo aconteció una fría pero soleada mañana de invierno (domingo 14 de marzo, para ser exactos). Sô se acercó a contemplar las diversidades monocromáticas de las plantas de su patio (verde, verde y más verde). De pronto, algo llamó su atención. Un escalofrío recorrió su espalda. Al mirar a su alrededor se percató de la presencia de ciertas plantas con flores rojas, parecidas a las campanillas, que surgían de todas las macetas de aquel patio tan verde no mucho tiempo atrás.



- ¿De dónde narices han salidos estas flores? - se preguntó Sô. No recordaba haber plantado nada, de hecho, ninguna planta sobrevivía a sus zarpas (porque no tengo manos, tengo zarpas). Aquel hecho era espeluznante. Decidió consultarlo con una experta en el patio (es decir, mi madre, básicamente porque se encarga ella de mantener con vida toda esa lechuga, porque otro nombre no puede recibir).


- Pues no sé, empezaron a salir de repente pero no sé de donde han salido. Tal vez sean plantas alienígenas. (música de Encuentros en la Tercera Fase interpretada por Muse).


Jarl. Amigos, compañeros, estoy segura que este relato os a puesto la gallina de piel. No sabemos hasta qué punto pueden llegar a crecer y expandirse estas curiosas plantas con flor a las que denominaremos "alienillas" - aliens +campanillas-. Desde la nave del misterio continuaremos investigando.



Esperamos sus experiencias, sus inquietudes y sus sobrecogimientos, aquí en Octavo Lustro. Se despide Sô-friker.