lunes, 4 de octubre de 2010

Sweet Home La Torrassa

Ésta es la primera entrada que escribo desde mi piso... que sí, que es de alquiler, pero no deja de ser mi piso porque es donde vivo. La verdad es que creía que lo llevaría peor. La primera noche sí que es verdad que escuché todos los ruidos habidos y por haber (menos el de las canicas), pero superada la primera noche ahora duermo de maravilla.


Lo que llevo peor son las escaleras. Mi madre tuvo la amabilidad de contar las 96 escaleras que conducen a mi piso y mi padre, cada vez que viene me pregunta cuándo me van a poner el ascensor. Qué gracioso él; ¡si no cabe ascensor! Como mucho un montacargas, que también me iría bien, sobretodo para subir la compra. Miremos la parte positiva, de esta experiencia voy a sacarme de encima unos kilitos, espero que tooodos los que me sobran.

Las comidas, pan comido. Si es que estoy hecha una cocinillas. Desde aquí le agradezco a mi hermana el regalarme el chisme ese que cocina al vapor; a ella no le sirvió de nada, a mí me ha salvado la vida. ahora sólo me falta preparar algo en el horno, pero no creo que me de muchas complicaciones. Vamos, que soy una crack... alguien tendrá que decírmelo, ¿no?



Lo que más me gusta es sentarme en el escritorio, de noche, y mirar por la ventana. Acostumbrada a no ver otra cosa que la gasolinera de enfrente de casa de mis padres, ahora me encuentro con los tejados de las casas, el Tibidabo y la Torre de Collserola. Y el cielo, hoy lleno de nubes, mañana puede que también, pero yo veo más allá. cuando miro por esta ventana, lo que veo es una nueva etapa en mi vida. Puede que suene un tanto idealizado, pero creo que algo va a cambiar en mi vida y será algo bueno. El destino me ha traido al mismo lugar donde nacieron mis sobrinos... quien sabe.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Del barco de Chanquete no nos moverán...

Estamos en crisis. En eso estamos todos de acuerdo. Se estan tomando unas medidas que, por lo visto, están diseñadas a hundirnos más en la miseria. Por no mencionar las largas, larguísimas colas de parados que cada día se agolpan desesperados en busca de un puesto de trabajo que les ayude, como a todo hijo de vecino, a pagarse una mínima vivienda (que muchas veces ni digna es).Estamos descontentos, indignados, en palabras que todo el mundo entienda, hasta las mismísimas narices de todo este asunto.

De ahí, la huelga del 29 S. Por mi perfecto que se quiera luchar por nuestra dignidad y nuestros derechos, apoyo la huelga si eso va a servir de algo. El problema; muchos de los que, por suerte, tenemos empleo, nos "informan" que, por supuesto que podemos unirnos a la huelga pero que se nos descontará de sueldo y de paga. Estupendo. Si sumamos que estamos en crisis, que puedo perder mi puesto de trabajo y que siempre habrá muchos más para suplirme, que mi sueldo es una porquería, que las pagas me van de mucho para pagar alquiler, luz, gas, agua, impuesto de circulación, gasolina, reparaciones del coche, pago a plazo de muebles, comida y otras historias varias, esto da el resultado siguiente: como una pringada voy a trabajar. ¿Cobarde? Pozi. Pero este mes va a ser muuuuy duro si no cobro todo lo que tengo que cobrar.

Vale, voy a trabajar. Pero hay otra cosa. ¿Quién me asegura a mí que no van a haber piquetes? Porque trabajo con niños pequeños, si les pasa algo porque a alguien se le va la castaña, ¿qué hacemos entonces? Y bueno, preguntas a las familias y la mayoría te dice que van a traer al niño. Estupendo, pero si la cocinera, que vive en las conchibambas no llega porque no hay trenes para llegar, entonces la comida la traerá el señor McDonals. Y lo mismo para el resto de compañeras que dependen totalmente del transporte público para llegar. ¡Genial! 122 niños para... ¿3?

En fin, que si sô-brevivo a la experiencia os lo cuento el mismo miércoles. Y, por cierto, a los que apoyéis y participéis en la huelga: los niños, los ancianos y los enfermos no tienen la culpa que estemos tan quemados. La lucha pacífica es la mejor opción para defender nuestros derechos.

sábado, 21 de agosto de 2010

Viajes. Episodio 2: París


París, la ciudad de las luces, la ciudad de la Tour Eiffel, el Moulin Rouge, el museo del Louvre, etc. Sencillamente, una ciudad llena de arte monumental (tanto por su esplendor como por sus dimensiones), capital de nuestra vecina de arriba, Francia, lugar escogido por grandes artistas de todos los estilos para llevar a cabo sus obras, para expresar sus pensamientos. Cuna de la revolución francesa, de gran importancia en la segunda Guerra Mundial y, hoy en día, ciudad que acoge las tiendas más caras y exclusivas del mundo, reunidas todas en las proximidades de Champs Elyseé.



Por todo ello está considerada una de las ciudades turísticas más visitadas. Personalmente, la altanería parisina me sobra. Tal vez coincidieron el elegir un mal hotel, no tener ni idea de francés (y excasos conocimientos de inglés) y el hecho de estar más pobre que una rata lo que ha propiciado que no disfrutara tanto de este viaje.

Pero, no puedo negar que me quedé maravillada con el Arco de Triunfo, con la visión del atardecer de la Tour Eiffel (es cuando más bonita está, con ese tono dorado sobre sus proporciones colosales).

Sin duda alguna, quedé prendada de Notre Dame. Es preciosa por dentro y magnifica por fuera. La mires por donde la mires, es preciosa, sobretodo desde los cruceros que recorren el Sena.




Ahora una serie de consejillos:

1- Si necesitas ir al baño, o encuentras un McDonals o buscas uno de los tantísimos servicios con autolavado que puedes encontrar, con suerte, a 50 m más o menos. El resto de servicios públicos mejor que vayas con calderilla, ya que la voluntad son unos 0'50 €. Y ¡ni se te ocurra meterte en los servicios de los centros comerciales de Champs Elyseé! Aunque tu necesidad sea grande, a menos que estés dispuesto/a a pagar 2 €, busca otro lugar. Yo no sé lo que te hacen ahí dentro pero me quedé flipando cuando leí que, por 2'50€ tenías SPA Japonés... ¡si sólo quiero hacer pis!

2- ¡Huye de los vendedores ambulantes! Los hay que sólo intentarán venderte réplicas cutres de la tour eiffel, pero otros te pedirán que les des la mano y, antes que te des cuenta te habrán atado una pulsera de la que no te podrás deshacer y por la que te cobrarán 10 € si pueden. Las manos en los bolsillos y calzado cómodo para salir por piernas. El agua es lo único que aconsejo comprar a los ambulantes, ya que una botella te cuesta 1 €, mientras que en los puestos legales te cobran 3 o 4 €.




3- Hazte con un buen mapa y recorre cada rincón. Hay iglesias pequeñas que son mucho más bonitas que cualquiera de las más famosas. Por ejemplo, Saint Etienne du Mont es muy bonita, muy luminosa y tiene un órgano increible, a parte de una sonoridad excelente. Tuve la suerte de presenciar y escuchar una clase y quedé maravillada. Eso si, me dio un poco de asquito ver la reliquia que conservan. Una falange de Santa Genoveva, junto con su lápida.

4- Fíjate en las estaciones de metro. En cada estación, te indican los monumentos y lugares más emblemáticos para ver. Por ejemplo, en la estación de Charles de Gaulle Etoile te indican la salida hacia el Arco de Triunfo. Busca los letreros de color anaranjado que te indican los lugares de interés. Y aunque parezca complicado, una vez has hecho dos o tres viajes, el metro es pan comido. Además, si te planeas bien la ruta de cada día, todo está bastante cerca andando, así que puedes empezar el día en el Louvre, bajar por el Jardín de las Tullerías, hasta la plaza de la Concordia, Champs Elyseé, Arco de Triunfo. O, si lo prefieres, volver hacia atrás, y, en la Plaza de la Concordia, girar hacia la iglesia de la Magdalena.

5- Las iglesias abren muy pronto, pero también cierran muy pronto. A partir de las siete de la tarde ya no se puede entrar en casi ningun lugar. Levántate prontito y déjate para la tarde-noche cosas que puedas ver desde el exterior. Sobretodo es muy bonito el recorrido por el Sena al atardecer.

Podría decir muchas más cosas pero esto parecería un libro en vez de un post. Un último consejo; que a mí no me haya acabado de impactar no quiere decir que no valga la pena ir a París. Es una ciudad con una gran riqueza cultural y muy bella. Si tenéis facilidad con los idiomas la disfrutaréis más de lo que yo lo hice.




El próximo viaje... por determinar.

domingo, 1 de agosto de 2010

Ruidos orquestales en la oscuridad

Hola de nuevo, amigos de la nave del misterio. Hoy, nos encontramos aquí para hablar de uno de los más escalofriantes de los secretos de las casas: las canicas.

Todos y todas habréis sido testigos de este hecho en algún momento de vuestras vidas. De repente, os acostáis tranquilos en vuestras camas, cerráis los ojos y un ruido sobrecogedor os despierta a altas horas de la noche. Ese tac, tac, tac de algo metálico rebotando contra el suelo, seguido del rodar de algo parecido a una canica, hasta que choca contra la pared.


Mucha gente pensará, el niño del piso de arriba se ha ido a dormir con las canicas en la mano y se le han caído. Pero, curiosamente, este sonido también lo han escuchado personas que no tienen conocimiento de niño o niña alguno en la casa de sus vecinos; incluso diré más, éste sonido se ha escuchado en lugares donde NO hay vecinos en el piso de arriba, incluso en casas unifamiliares.


Entonces, ¿qué es ese ruido? Una de las teorías que se barajan, después de hablar con algunos tertulianos (compañeras del trabajo que también han escuchado dichos ruidos), cuenta que, al igual que los muebles crepitan al enfriarse durante la noche, el suelo - o el techo, según la perspectiva de cada uno- produce ciertos sonidos parecidos a los descritos anteriormente. Reflexionando sobre dicha teoría, me sorprendo a mí misma diciendo ¡Venga ya!, ¿cómo va ha hacer el suelo ese ruido de canicas? Pero claro, ¿hay otra explicacion?


¿Tal vez a los espíritus les gusta jugar a las canicas sólo para fastidiar a los pobre mortales que necesitamos descansar para no acabar matando a alguien al día siguiente? ¿O són los ruidos de una dimensión paralela en la que, todos sus habitantes, se dedican a jugar a este juego de nuestra infancia? Tal vez sea una partida de bolos en dimensión pequeña, a la que juegan seres diminutos que viven en nuestro subconsciente. Sea lo que sea, estos ruidos estan en la vida de todos y cada uno de nosotros, así que, amigos de la nave del misterio, hasta que lleguemos a una conclusión feaciente, no descansaremos en la búsqueda de la verdad (caray, que profundo me ha quedado esto.... oh, ¿seguimos en antena?).


Aquí termina otro de nuestros viajes a lo desconocido, a los misterios que nos hacen preguntarnos ¿quién somos?, ¿a dónde vamos? ¿Por qué los pimientos del padrón, unos pican y otros non? Preguntas de gran trascendencia. Os esperamos aquí, en unos cuantos días, cuando me venga la inspiración friki. Hasta entonces, Larga y próspera vida.

viernes, 30 de julio de 2010

Cambios, cambios y más cambios

Hoy, por fin, llegan las ansiadas vacaciones de verano y, como siempre, el último día de curso se me hace muy duro. Cada año me digo a mí misma que no debo llorar, que los niños se van pero que llegan otros a los que también les cogeré cariño, pero cada una de esas personitas acaba ocupando un lugar muy grande en tu corazón. Así que, como podéis imaginaros, he acabando llorando en la puerta del cole con cada peque que cruzaba esa puerta por última vez.

Creía que no me iba a afectar tanto este año, ya que no son mis alumnos los que se van, sinó los alumnos de las chicas que yo coordino. Pero son tantos los momentos que me han dado también como coordinadora que es imposible no emocionarse con sus sonrisas, sus abrazos, sus ideas de bombero, etc. Estoy muy orgullosa de mis niños y niñas.

Hoy incluso me daba pena pensar que ya no sería la "Coordi" de Llar 2, y aunque sé que voy a seguir trabajando con ellas, sentía como que terminaba una etapa muy especial. Y es que hemos pasado un año muy duro, empezar un proyecto nuevo nunca es fácil, menos cuando no conoces a nadie, ni sus maneras de trabajar, los espacios, los recursos de los que dispones o los que te faltan. ¡Ni siquiera sabíamos cual era mi función en concreto! Pero todo eso se superó y hemos terminado siendo una piña, para lo bueno y para lo malo.

¿Qué tiene que ver el título de la entrada con todo esto? Muy sencillo. Todo esto no es más que la introducción. Hoy termina un capítulo más de mi vida, que podría titularse algo así como "El año en que casi me vuelvo loca". Ahora, con las vacaciones, empieza un nuevo capítulo que todavía no sé como voy a llamar. Un profesor que tuve de escritura creativa me dijo una vez que el título de una obra, ya sea literaria, musical, escultura, pintura o lo que sea, no se puede ni se debe pensar hasta que no está terminada.

Muchos han sido los cambios que ha habido y sigue habiendo en mi vida. Cambié de trabajo, cambié de la tranquilidad de Cerdanyola al caos de Hospitalet. A mi alrededor también ha habido novedades, como la inauguración de la L9, que ya ha llegado desde Badalona hasta Sagrera, y hoy se ha inaugurado el tramo de la L5 desde Horta hasta Vall d'Hebrón. Se me va a hacer muy raro bajarme o coger el metro en Horta, sin ver los vagones vacíos. Cualquier día de estos me paso de parada.

Ahora me voy a vivir sola, gran cambio en mi vida. Tengo muchas sensaciones contradictorias en mi interior. Siento nervios por la nueva aventura, tristeza por dejar atrás tantos recuerdos, alegría por sentirme independiente, miedo por no saber salir adelante sola, curiosidad por ver de lo que soy capaz y pánico al pensar que acabaré escuchando voces y ruidos a altas horas de la noche.

De momento, la primera impresión de la gente cuando digo que me voy a vivir sola es: ¿Sola? ¿Y, no te da cosa? Pues sí, me da "cosa", pero si no ¿qué hago? ¿Me quedo sentada mirando la vida pasar, esperando a que aparezca alguien en mi vida que quiera compartir un piso? De eso nada. Ese colchón de viscolátex de 2'00 x 1'40 que me he comprado esh míiiiiiiio, miiiii tessssshooorooooooo. ¿Y la libertad que tengo de elegir el color que me de la gana para las paredes? O el sofá, o las sillas. ¡Anda ya! Que no, que no, que estoy muy bien tal y como estoy. Pero que quede claro, que si aparece un "alguien", bienvenido sea, sobretodo para pagar a medias, jeje.

Felices vacaciones a los que las tengáis, los que no, ánimo, y, para todos y todas sólo un consejo: Sed felices.

domingo, 25 de julio de 2010

La madre que parió a los Gormitis


Érase una vez una niña muy guapa que se llamaba Carla. Era una niña muy alegre y divertida, que se pasaba el día jugando a piratas, se inventaba mil y una historias de aventuras, creando inombrables detalles a sus fantasías.

Carla tenía una tía Sònia que la quería con locura, porque a su tía también le gustaba mucho jugar e inventarse historias. A veces se peleaban o discutían pero siempre acababan haciendo las paces como buenas amigas.

Llegó el cumpleaños de Carla. No se cumple cinco años todos los días, así que la tieta Sònia le preguntó al papá de Carla qué le podía regalar a la peque. Él le dijo que quería un muñeco en especial, un Gormiti de esos que estan de moda. Pero no cualquiera de ellos, no, tenía que ser el Señor del Mar. ¿Y cómo es?, preguntó Sònia, porque no tenía ni idea de quien eran los Gormitis, ni como eran. Es azul, respondió el papá de Carla, con el pelo largo y amarillo.

Con esas consignas y una fuerza de voluntad muy grande, Sònia se lanzó a la búsqueda y captura del bichejo azul. Incluso mobilizó a una de sus amigas, la pobre Raquel, para ayudar en la labor de buscar un regalo para Carla. Recorrieron todas la jugueterías de la zona, rastrearon por Internet, encontraron bichejos feos pero ninguno era el que quería la niña.

Se acercaba la fiesta de cumpleaños de Carla y el Gormiti de las narices no aparecía, así que, el día antes, después de un durísimo día en el trabajo, Sònia se decició en comprarle un Mr Potato con mil millones de piezas de recambio con la esperanza que le gustara a su sobrina. Suerte que es una niña agradecida que todo le gusta.

Ya tenía regalo, así que Sònia se olvidó de los Gormitis y de la madre que parió al topo y se fue, la misma mañana de la fiesta, a un centro comercial. Y allí estaba él. Con su pelo rubio, su piel azul, su pinza a lo Sr Cangrejo. ¡¡¡¡¡¿POR QUÉEEEEEEEEEEE?!!!!!

El caso es que la tieta Sònia dejó salir de su boca una ristra de insultos, maldiciones y despropósitos, compró el maldito muñeco y se lo llevó a su sobrina. No cabe duda que la niña quedó entusiasmada con los regalos, sobretodo con el Señor del Mar. Y Sònia, lloró de alegría por haber podido cumplir su misión.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Ley de Murphy: las cosas se encuentran cuando ya no las buscas.

lunes, 19 de julio de 2010

Viajes. Episodio 1: Londres

Esto de narrar los viajes es algo muy típico, ¿verdad? Te reúnes después de las vacaciones, enseñas esas interminables rondas de fotos, ya sean vía diapositiva, en DVD, con el álbum de fotos de toda la vida o con el Cinexin si quieres. Lo importante es hacer vivir a través de tus imágenes, todo aquello que has vivido o sufrido en tu pequeña incursión en el mundo.




Aquí empieza, pues, queridos amigos, el diario de una aventurera fuera de sus fronteras, siempre con las expectativa de "ay, ¿qué voy a encontrar?" y el anhelo de volver siempre al hogar. Caray, esto parece la introducción de Un país en la mochila...


London:







Aunque haya titulado esta entrada como episodio 1, Londres no ha sido mi primer viaje al otro lado de los Pirineos. De hecho he estado dos veces en Disneyland Resort Paris (y estoy segura que habrá una tercera y, tal vez una cuarta). Pero este viaje en concreto era algo que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo, desde mi época Brit-pop (Blur, Pulp, Oasis, etc.). Vamos, que no me podía ir al otro barrio sin haber estado en Londres. Y no me arrepiento en absoluto.


Un fin de semana no da para mucho, en verdad, pero bien aprovechado se pueden hacer maravillas, sobretodo con buen calzado (qué haría yo sin mis All Star), buenos guías, y unas ganas locas de ver, tocar, oler, escuchar, degustar y emocionarse con cada uno de los recovecos de la ciudad.

Portobello Road (que me trajo recuerdos de mi infancia, viendo La Bruja Novata), Notting Hill, Abbey Road, el British Museum, Trafalgar Square, El Soho, Picadilly Circus, Chinatown, la torre de Londres, el Big Bang (toc-toc-toc, Penny?), el increíblemente enorme London Eye, Baker Street (una fan de Conan Doyle no se lo podía perder, aunque sólo fuera por los alrededores). ¿Da o no da de sí un fin de semana?

Y, bueno, ¿qué decir de Camden? No tenía ojos suficientes, ni libras tampoco. Todo carísimo, de acuerdo, pero ¡me lo hubiera comprado toooooodoooooo! Eso sí, la próxima vez elegiré mejor la comida...

Y eso que en Londres el sol brilla por su ausencia ¡Ja, ja y ja! ¡Madre mía que calor! ¿Lo bueno? Que no es un calor tan agobiante como en Barcelona, así que se aguanta bastante bien y, por las noches refresca que da gusto.

Se me hizo corto el viaje, aunque fue muy intenso. Sólo una queja, ¡DÓNDE ESTAN LOS CUERVOOOOOOOS! Sólo vi dos, y ambos huyeron a la mínima que dislumbraron mi cámara de fotos.








Próximo viaje previsto: París.
Nota: Que no se me mosqueen los londinenses por mi "error" (aunque totalmente intencionado). Corrijo: Big Ben, aunque su nombre original es Torre de San Esteban.