Voy a tomar prestada una expresión de una amiga de una amiga: ¡QUE ME ACHICHARROOOOO! Ahora ya estoy más relajada.
A ver si vosotros podéis ayudarme a entenderlo porque, la verdad, no lo entiendo. ¿Tan raro es que una chica se vaya vivir sola? Porque yo creo que, hoy en día, no es algo tan raro. Y más a mi edad. Si dijera que tengo 19 añitos, y ni así, porque seguro que hay a patadas que viven y disfrutan de su independencia.
El asunto es el siguiente. Llevo un par de semanas que, gente que no conozco de nada, tales como taxistas, padres del cole, etc, cuando se enteran que vivo sola les da por decir, por éste orden:
1- ¿Vives tú sola? ¿Tan jovencita? (no soy tan jovencita).
2- Y, ¿tu novio? (no tengo)
3- ¿No tienes? Que raro... seguro que alguno tendrás escondido. (Siiiii, doy una patada al suelo y salen millones, como cuando sacas los donettes, que te salen amigos por todas partes).
¡Que no se acaba el mundoooooooo! ¡Que estoy muy bien solaaaaaaa! Que no me peleo con nadie, ni tengo que tirar del nórdico a media noche porque me lo están "robando", ni me tiran de la cama, no tengo que hacer turnos para ir al baño por la mañana, puedo ver el programa que quiera, escuchar la música que me apetezca, etc. ¡Viva la independencia solteril! (me acabo de inventar la palabra, ¿verdad?).
Pues eso, que si alguien entiende el empeño de la gente en emparejarme con alguien, que me lo explique. Y, si por contra, creéis que estoy desvariando y que necesito un hombre en mi vida... estoy abierta a sugerencias.
lunes, 22 de noviembre de 2010
lunes, 25 de octubre de 2010
Fiestas tradicionales: La Castanyada.
"Quan ve el temps de menjar castanyes, la Castanyera, la Castanyera...", porque de eso va la entrada de hoy. ¿Qué es eso de celebrar Halloween? ¡Las calabazas a la olla!... bueno, tampoco hay que ser tan radicales, pero sí que es verdad que desde hace unos años parece que lo de hacer panallets, asar boniatos y castañas ha quedado como algo pasado de moda, que no le importa a nadie; vamos, una fiesta que se celebra en las escuelas y poco más.
Dejad que me ponga nostalgica. Recuerdo que, cuando aparecía el quiosco de la Castanyera en la esquina de mi calle, para mí significaba que pronto me iría de excursión con el cole al Montseny a coger castañas. Esas competiciones a ver quién cogía más, que después siempre te encontrabas gusanos, pero era emocionante, correr por el bosque, pinchándote al intentar cogerlas, coger madroños y, lo mejor de todo, comer todos juntos senados en el suelo, cuando todavía no te importaba que hubiera bichos en el suelo.
Después llegaba la fiesta de la Castanyada, en el patio del cole se asaban castañas y boniatos, que te llevabas con toda la ilusión a casa. Y, por la noche, cena especial (para mí cualquier cena en la que estuviéramos todos ya era especial), de postres las castañas que habías traído, boniatos hechos en el horno y un minichupito de Moscatell. Y, por supuesto, como al día siguiente era fiesta, te podías ir más tarde a dormir.
Y, ahora, en cambio, quedamos para disfrazarnos, ver pelis de miedo (o gore). Cualquier día llamarán a mi puerta y me dirán la célebra frase "Truco o trato". Pues, ¿sabéis qué? Que vengan, que ahora mismo me pongo a preparar panallets.
Ahora en serio, da igual lo que se celebre, el caso es celebrarlo juntos y pasarlo bien. Elijáis la fiesta que elijáis, o si celebráis las dos, ¡Feliz puente de Todos los Santos!
Y para los que no os sabéis la canción entera:
"Quan ve el temps de collir castanyes,
La Castanyera, La Castanyera,
va corrents cap a la montanya
amb la cistella penjada al braç.
La camisa li ve petita,
la faldilla li fa campana,
les sabates li fan clop-clop,
i al ballar sempre gira així.
Quan ve el temps de menjar castanyes,
La Castanyera, La Castanyera,
ven castanyes ben calentones
a la plaça de la ciutat.
La camisa li ve petita,
la faldilla li fa campana,
les sabates li fan clop-clop,
i al ballar sempre gira així.
P.D: el año que viene "Marrameu torra castanyes", esto va por fascículos, XD
Etiquetas:
Fiestas tradicionales,
Pensamientos
sábado, 9 de octubre de 2010
Mil luciérnagas
Érase una vez, en un país muy lejano habitaba una princesa que no quería ser. Su destino no era otro que el de llegar a ser reina de aquel reino lejano, sin otra alternativa en su vida. Podréis pensar que la princesa, como sucede en otras historias, ansiaba la libertad de decidir su destino, seguir sus propios consejos, encontrar el amor por sí misma en vez de ser casada con el primer príncipe que cumpliera los requisitos de su padre. No era este el caso. Nuestra princesa, simplemente, quería dejar de ser. Estaba preparada para asumir su papel en la vida pero había un vacío demasiado grande en su interior.Su padre, el rei, muy preocupado por la profunda tristeza que sentía su hija, consultó a todos los médicos, psicólogos, curanderos, adivinos y magos del país, pero ninguno encontró la solución a la tristeza de la futura monarca. Cuando alguien le preguntaba a la princesa qué era exactamente lo que le entristecía, ella, con un semblante casi fantasmal contestaba: no quiero ser. << ¿Qué es lo que no quiere ser, alteza?>>, preguntaban sus damas de compañía, pero la princesa volvía a responder: no quiero ser.
Así pasaron los años y los habitantes de aquel lejano país empezaron a llamarla Princesa Sin Ser. Continuaron las visitas de médicos, psicólogos, curanderos, adivinos y magos, esta vez de otros reinos vecinos. Ninguno encontró el porqué de la profunda tristeza de la princesa.
Un atardecer de otoño, bajo una lluvia de hojas secas que revoloteaban a su alrededor, la Princesa Sin Ser paseaba por los bosques que rodeaban el reino. Paseaba sin más, ensimismada como estaba siempre, sin hablar, sin escuchar, prácticamente sin mirar. Así anduvo durante horas, hasta que, sorprendida por la oscuridad de su alrededor, la Princesa se dió cuenta que se había perdido. Se angustió ya que sabía que sus padres estarían preocupados por ella. Intentó recordar el camino que había tomado pero no lograba reconocer nada, ni un árbol, ni una roca. De hecho, no recordaba cuando había salido de su cuarto y había empezado a andar.
Una luz llamó su atención. Al darse la vuelta descubrió una esfera de cristal, del tamaño de una naranja, que rodaba hacia ella, brillando en su interior, como si millones de pequeñas luciérnagas albergaran en su interior. Dudó en recogerla del suelo, pero, al percatarse que aquella esfera no emanaba calor alguno se decidió y la alzó del suelo. Era ligera, prácticamente flotaba. La princesa la observó con detenimiento pero no vió nada más que aquel brillo cálido.
- ¿Qué crees que es esa luz?- la princesa se giró en busca de esa voz que surgía a sus espaldas. Una figura alta y encapuchada permanecía immóbil detrás de ella. Ésta se quitó la capucha, mostrando un hombre de amable expresión que la observaba con una sonrisa tierna y unos ojos grises llenos de vida. La princesa bajó la mirada y volvió a mirar la esfera.
- No sé qué puede ser. Pensé...
- ¿Qué pensaste? - el hombre volvió a sonreír.
- Tuve la sensación de encontrar algo que había perdido.
- ¿Reconoces qué es lo que habías perdido?
La Princesa negó. Volvió a observar la esfera y esta vez algo empezaba a cambiar. En su interior se formó una imagen, al principio difusa pero, poco a poco más clara hasta que la princesa pudo verse a sí misma. El hombre se acercó hasta ella y le sugetó las manos con firmeza pero tiernamente.
- Si pudieras pedir un deseo, ¿cuál sería?
- Desearía no ser. - dijo la princesa, como tantas otras veces había hecho anteriormente. El hombre dejó de sonreír.
- Si no eres, dejarás de existir. ¿Es eso lo que quieres? ¿Deseas entristecer a los que te rodean? ¿Deseas desaparecer?
La princesas se sobresaltó. Quedó pensativa por unos instantes, algo atemorizada. No deseaba desaparecer, no deseaba entristecer a los demás. ¿Qué es lo que quería, entonces? Volvió a mirar su imagen en la esfera. Era ella, sin duda pero, por otra parte, había algo muy distinta en la imagen de la esfera. En ella estaba sonriendo. Una sonrisa. ¿Cuándo fue la última vez que había sonreído? Hacía ya mucho de todo aquello...
Fue entonces cuando lo entendió todo. Lo que realmente quería era conocerse mejor, aceptarse tal y como era y cambiar aquello que la angustiaba tanto. Quería volver a tener aquello que había perdido, aquello gracias a lo que volvería a sonreír. Quería recuperar su alma.
- ¡Lo recuerdo! Perdí mi alma en este bosque el día que me di cuenta que ya no era una niña. Creía que, al crecer, debía dejar de imaginar, de jugar, de crear. Me sentí perdida, llena de tristeza. Creí que conservar en mi interior mis recuerdos de niñez no me dejarían ser una buena reina, que sería egoísta, altanera. Lo que quería no era no existir, sino dejar atrás lo que había sido. Creí que para ser mayor debía dejar mis sentimientos atrás.
- Pero la niña que fuiste sigue estando en ti, tan solo está encerrada en tu interior. - el hombre acarició la mejilla de la joven, secándole las lágrimas que por ella resbalaban.- Princesa, lo que fuimos una vez debe ayudarnos a mejorar, lo que aprendimos una vez debemos recordarlo . Crecer con los recuerdos y las vivencias del pasado no hace más que enriquecer al adulto que seremos en el futuro.
El hombre sonrió, cogió la esfera de las manos de la princesa y la lanzó al cielo. La esfera ascendió hasta ser parte del firmamente. Cuando la princesa miró a su alrededor el hombre ya no estaba y ella volvía a estar en su cuarto, en la seguridad de su hogar. Tal vez había sido un sueño pero hacía tanto que no soñaba que no recordaba la magia que en ellos se encuentra. Sonrió. Ser es lo más maravilloso que tenemos, pero debemos ser y aceptar a los demás tal y como son.
Etiquetas:
Cuentos breves
miércoles, 6 de octubre de 2010
Semana escatológica a tope
Las semanas que me toca entrar antes al trabajo son, como diría mi directora, "mortales de necesidad". Después del fin de semana, y a pesar que tengo una facilidad innata para quedarme dormida, los lunes me cuesta horrores impulsarme fuera de la cama, sobretodo en invierno, cuando se está tan calentito enfundada en el nórdico y hace tanto frío ahí fuera... Los martes, ya te vas haciendo a la idea. Los miércoles ya son la bomba. Entro a trabajar a las 8h (aunque yo siempre llego bastante antes) y salgo a las 19h. Que sí, que mi horario es un chollo, teniendo en cuenta que hay mucha gente que hace más horas que un reloj pero yo no tengo dos horas para comer, es más, normalmente tengo 45 minutos. Tampoco tengo descanso a la mañana para hacer un café, mi sueldo es una porquería, etc. Mejor dejo las comparaciones laborales, que "tampoco estamos tan mal". Y terminamos la semana con el último empujón del jueves y la suma alegría de los viernes, final de semana y final de tortura matinal.
Efectivamente, esta semana me toca entrar antes. Pero esta semana está resultando muuuuy dura. A parte de entrar una hora antes, éste año estamos batiendo récords en lo que respecta a niños en servicio de acogida. Y son niños a los que hay que dar de desayunar, cambiar pañales si se hacen caca, llevar al baño los que ya no llevan pañal, limpiar las mesas y el carro de la comida cuando acaba el servicio, llevarte a los niños a los puntos de encuentro de cada nivel... y, todo eso entre dos personas, con el añadido de tener que recibir a los niños y niñas escalonadamente, cogiendo el teléfono si llaman, lavando sabanitas bajeras del cole de las diferentes clases. En fin, muy divertido. ¡¡Y todo en menos de una hora!! Fenomenal.
Lo más divertido de esta semana ha sido el incremento masivo de niños de 1-2 años a comedor. Hemos pasado de 12 a 23 en menos de una semana. Bieeeeeen! Y como son muy peques, todavía no controlan demasiado lo de comer solitos, así que hay que echarles una manita, además de dar de comer a los que no comen entero, poner las camitas para, en cuanto terminen y los aseemos, ponerlos a hacer la siesta. Y esa es otra, que muchos no estan acostumbrados a dormirse solos. Los hay que necesitan el chupete, el osito, la mantita y media casa más, otros que no se duermen hasta que no te estiras a su lado y te haces la dormida (que muchas veces prácticamente no hace falta hacerlo ver); los hay que estan acostumbrados a dormirse con un biberón... ¡y otros que se duermen amorrados al pecho de su madre! ¡Vamos, lo que me faltaba! Un striptis en el trabajo para que el bebé duerma. ¡Venga ya!
Y, por si todo esto fuera poco, esta semana es... ¿cómo podría denominarla?, ¿la semana de la caca? Mmmm, queda demasiado fino. Pero es que de heces va la cosa. Tenemos bastantes peques que, si no tienen gastroenteritis poco les falta. Me he pasado toda la semana cambiando a niños/as cagados, emanando una peste horrorosa de sus diminutos cuerpecillos. ¡Diooooooos, muerteeeeee por asfixiaaaaa! Ayer al mediodía, fui a coger a uno de los minigemelos (es que son muuuuuy minis) y me manché toooda la camiseta. ¡Oleeeeee! No tenía otra limpia, así que tuve que ponerme la ropa de calle. Y, saliendo del trabajo tenía una reunión, así que me fui sudada.
Esta mañana, salgo de casa ¡Plof! se me caga una paloma. Buaaaaah. Llego al trabajo y toooodos los niños con descomposición o casi. Lo más bestia ha sido a la hora de la siesta. De 23 peques, 10 con caca... y, para terminar la jornada la pequeZoe, después de beber agua erupta y me escupe el agua en el pantalón, con algunos restos de papilla de fruta. ¿Algo más? Espero que no.
Lo que saco de todo esto: si pisar una mierda es que vas a tener buena suerte, quiere decir que yo tengo buena suerte a largo plazo, ¿no? Espero sinceramente que así sea. No hay mal que por bien no venga.
Efectivamente, esta semana me toca entrar antes. Pero esta semana está resultando muuuuy dura. A parte de entrar una hora antes, éste año estamos batiendo récords en lo que respecta a niños en servicio de acogida. Y son niños a los que hay que dar de desayunar, cambiar pañales si se hacen caca, llevar al baño los que ya no llevan pañal, limpiar las mesas y el carro de la comida cuando acaba el servicio, llevarte a los niños a los puntos de encuentro de cada nivel... y, todo eso entre dos personas, con el añadido de tener que recibir a los niños y niñas escalonadamente, cogiendo el teléfono si llaman, lavando sabanitas bajeras del cole de las diferentes clases. En fin, muy divertido. ¡¡Y todo en menos de una hora!! Fenomenal.
Lo más divertido de esta semana ha sido el incremento masivo de niños de 1-2 años a comedor. Hemos pasado de 12 a 23 en menos de una semana. Bieeeeeen! Y como son muy peques, todavía no controlan demasiado lo de comer solitos, así que hay que echarles una manita, además de dar de comer a los que no comen entero, poner las camitas para, en cuanto terminen y los aseemos, ponerlos a hacer la siesta. Y esa es otra, que muchos no estan acostumbrados a dormirse solos. Los hay que necesitan el chupete, el osito, la mantita y media casa más, otros que no se duermen hasta que no te estiras a su lado y te haces la dormida (que muchas veces prácticamente no hace falta hacerlo ver); los hay que estan acostumbrados a dormirse con un biberón... ¡y otros que se duermen amorrados al pecho de su madre! ¡Vamos, lo que me faltaba! Un striptis en el trabajo para que el bebé duerma. ¡Venga ya!
Y, por si todo esto fuera poco, esta semana es... ¿cómo podría denominarla?, ¿la semana de la caca? Mmmm, queda demasiado fino. Pero es que de heces va la cosa. Tenemos bastantes peques que, si no tienen gastroenteritis poco les falta. Me he pasado toda la semana cambiando a niños/as cagados, emanando una peste horrorosa de sus diminutos cuerpecillos. ¡Diooooooos, muerteeeeee por asfixiaaaaa! Ayer al mediodía, fui a coger a uno de los minigemelos (es que son muuuuuy minis) y me manché toooda la camiseta. ¡Oleeeeee! No tenía otra limpia, así que tuve que ponerme la ropa de calle. Y, saliendo del trabajo tenía una reunión, así que me fui sudada.
Esta mañana, salgo de casa ¡Plof! se me caga una paloma. Buaaaaah. Llego al trabajo y toooodos los niños con descomposición o casi. Lo más bestia ha sido a la hora de la siesta. De 23 peques, 10 con caca... y, para terminar la jornada la pequeZoe, después de beber agua erupta y me escupe el agua en el pantalón, con algunos restos de papilla de fruta. ¿Algo más? Espero que no.
Lo que saco de todo esto: si pisar una mierda es que vas a tener buena suerte, quiere decir que yo tengo buena suerte a largo plazo, ¿no? Espero sinceramente que así sea. No hay mal que por bien no venga.
Etiquetas:
Profe en apuros
lunes, 4 de octubre de 2010
Sweet Home La Torrassa
Ésta es la primera entrada que escribo desde mi piso... que sí, que es de alquiler, pero no deja de ser mi piso porque es donde vivo. La verdad es que creía que lo llevaría peor. La primera noche sí que es verdad que escuché todos los ruidos habidos y por haber (menos el de las canicas), pero superada la primera noche ahora duermo de maravilla.
Lo que llevo peor son las escaleras. Mi madre tuvo la amabilidad de contar las 96 escaleras que conducen a mi piso y mi padre, cada vez que viene me pregunta cuándo me van a poner el ascensor. Qué gracioso él; ¡si no cabe ascensor! Como mucho un montacargas, que también me iría bien, sobretodo para subir la compra. Miremos la parte positiva, de esta experiencia voy a sacarme de encima unos kilitos, espero que tooodos los que me sobran.
Las comidas, pan comido. Si es que estoy hecha una cocinillas. Desde aquí le agradezco a mi hermana el regalarme el chisme ese que cocina al vapor; a ella no le sirvió de nada, a mí me ha salvado la vida. ahora sólo me falta preparar algo en el horno, pero no creo que me de muchas complicaciones. Vamos, que soy una crack... alguien tendrá que decírmelo, ¿no?Lo que más me gusta es sentarme en el escritorio, de noche, y mirar por la ventana. Acostumbrada a no ver otra cosa que la gasolinera de enfrente de casa de mis padres, ahora me encuentro con los tejados de las casas, el Tibidabo y la Torre de Collserola. Y el cielo, hoy lleno de nubes, mañana puede que también, pero yo veo más allá. cuando miro por esta ventana, lo que veo es una nueva etapa en mi vida. Puede que suene un tanto idealizado, pero creo que algo va a cambiar en mi vida y será algo bueno. El destino me ha traido al mismo lugar donde nacieron mis sobrinos... quien sabe.
Etiquetas:
Pensamientos
sábado, 25 de septiembre de 2010
Del barco de Chanquete no nos moverán...
Estamos en crisis. En eso estamos todos de acuerdo. Se estan tomando unas medidas que, por lo visto, están diseñadas a hundirnos más en la miseria. Por no mencionar las largas, larguísimas colas de parados que cada día se agolpan desesperados en busca de un puesto de trabajo que les ayude, como a todo hijo de vecino, a pagarse una mínima vivienda (que muchas veces ni digna es).Estamos descontentos, indignados, en palabras que todo el mundo entienda, hasta las mismísimas narices de todo este asunto.
De ahí, la huelga del 29 S. Por mi perfecto que se quiera luchar por nuestra dignidad y nuestros derechos, apoyo la huelga si eso va a servir de algo. El problema; muchos de los que, por suerte, tenemos empleo, nos "informan" que, por supuesto que podemos unirnos a la huelga pero que se nos descontará de sueldo y de paga. Estupendo. Si sumamos que estamos en crisis, que puedo perder mi puesto de trabajo y que siempre habrá muchos más para suplirme, que mi sueldo es una porquería, que las pagas me van de mucho para pagar alquiler, luz, gas, agua, impuesto de circulación, gasolina, reparaciones del coche, pago a plazo de muebles, comida y otras historias varias, esto da el resultado siguiente: como una pringada voy a trabajar. ¿Cobarde? Pozi. Pero este mes va a ser muuuuy duro si no cobro todo lo que tengo que cobrar.
Vale, voy a trabajar. Pero hay otra cosa. ¿Quién me asegura a mí que no van a haber piquetes? Porque trabajo con niños pequeños, si les pasa algo porque a alguien se le va la castaña, ¿qué hacemos entonces? Y bueno, preguntas a las familias y la mayoría te dice que van a traer al niño. Estupendo, pero si la cocinera, que vive en las conchibambas no llega porque no hay trenes para llegar, entonces la comida la traerá el señor McDonals. Y lo mismo para el resto de compañeras que dependen totalmente del transporte público para llegar. ¡Genial! 122 niños para... ¿3?
En fin, que si sô-brevivo a la experiencia os lo cuento el mismo miércoles. Y, por cierto, a los que apoyéis y participéis en la huelga: los niños, los ancianos y los enfermos no tienen la culpa que estemos tan quemados. La lucha pacífica es la mejor opción para defender nuestros derechos.
De ahí, la huelga del 29 S. Por mi perfecto que se quiera luchar por nuestra dignidad y nuestros derechos, apoyo la huelga si eso va a servir de algo. El problema; muchos de los que, por suerte, tenemos empleo, nos "informan" que, por supuesto que podemos unirnos a la huelga pero que se nos descontará de sueldo y de paga. Estupendo. Si sumamos que estamos en crisis, que puedo perder mi puesto de trabajo y que siempre habrá muchos más para suplirme, que mi sueldo es una porquería, que las pagas me van de mucho para pagar alquiler, luz, gas, agua, impuesto de circulación, gasolina, reparaciones del coche, pago a plazo de muebles, comida y otras historias varias, esto da el resultado siguiente: como una pringada voy a trabajar. ¿Cobarde? Pozi. Pero este mes va a ser muuuuy duro si no cobro todo lo que tengo que cobrar.
Vale, voy a trabajar. Pero hay otra cosa. ¿Quién me asegura a mí que no van a haber piquetes? Porque trabajo con niños pequeños, si les pasa algo porque a alguien se le va la castaña, ¿qué hacemos entonces? Y bueno, preguntas a las familias y la mayoría te dice que van a traer al niño. Estupendo, pero si la cocinera, que vive en las conchibambas no llega porque no hay trenes para llegar, entonces la comida la traerá el señor McDonals. Y lo mismo para el resto de compañeras que dependen totalmente del transporte público para llegar. ¡Genial! 122 niños para... ¿3?
En fin, que si sô-brevivo a la experiencia os lo cuento el mismo miércoles. Y, por cierto, a los que apoyéis y participéis en la huelga: los niños, los ancianos y los enfermos no tienen la culpa que estemos tan quemados. La lucha pacífica es la mejor opción para defender nuestros derechos.
Etiquetas:
Humilde opinión
sábado, 21 de agosto de 2010
Viajes. Episodio 2: París
París, la ciudad de las luces, la ciudad de la Tour Eiffel, el Moulin Rouge, el museo del Louvre, etc. Sencillamente, una ciudad llena de arte monumental (tanto por su esplendor como por sus dimensiones), capital de nuestra vecina de arriba, Francia, lugar escogido por grandes artistas de todos los estilos para llevar a cabo sus obras, para expresar sus pensamientos. Cuna de la revolución francesa, de gran importancia en la segunda Guerra Mundial y, hoy en día, ciudad que acoge las tiendas más caras y exclusivas del mundo, reunidas todas en las proximidades de Champs Elyseé.
Por todo ello está considerada una de las ciudades turísticas más visitadas. Personalmente, la altanería parisina me sobra. Tal vez coincidieron el elegir un mal hotel, no tener ni idea de francés (y excasos conocimientos de inglés) y el hecho de estar más pobre que una rata lo que ha propiciado que no disfrutara tanto de este viaje.
Pero, no puedo negar que me quedé maravillada con el Arco de Triunfo, con la visión del atardecer de la Tour Eiffel (es cuando más bonita está, con ese tono dorado sobre sus proporciones colosales).
Sin duda alguna, quedé prendada de Notre Dame. Es preciosa por dentro y magnifica por fuera. La mires por donde la mires, es preciosa, sobretodo desde los cruceros que recorren el Sena.
Ahora una serie de consejillos:
1- Si necesitas ir al baño, o encuentras un McDonals o buscas uno de los tantísimos servicios con autolavado que puedes encontrar, con suerte, a 50 m más o menos. El resto de servicios públicos mejor que vayas con calderilla, ya que la voluntad son unos 0'50 €. Y ¡ni se te ocurra meterte en los servicios de los centros comerciales de Champs Elyseé! Aunque tu necesidad sea grande, a menos que estés dispuesto/a a pagar 2 €, busca otro lugar. Yo no sé lo que te hacen ahí dentro pero me quedé flipando cuando leí que, por 2'50€ tenías SPA Japonés... ¡si sólo quiero hacer pis!
3- Hazte con un buen mapa y recorre cada rincón. Hay iglesias pequeñas que son mucho más bonitas que cualquiera de las más famosas. Por ejemplo, Saint Etienne du Mont es muy bonita, muy luminosa y tiene un órgano increible, a parte de una sonoridad excelente. Tuve la suerte de presenciar y escuchar una clase y quedé maravillada. Eso si, me dio un poco de asquito ver la reliquia que conservan. Una falange de Santa Genoveva, junto con su lápida.
4- Fíjate en las estaciones de metro. En cada estación, te indican los monumentos y lugares más emblemáticos para ver. Por ejemplo, en la estación de Charles de Gaulle Etoile te indican la salida hacia el Arco de Triunfo. Busca los letreros de color anaranjado que te indican los lugares de interés. Y aunque parezca complicado, una vez has hecho dos o tres viajes, el metro es pan comido. Además, si te planeas bien la ruta de cada día, todo está bastante cerca andando, así que puedes empezar el día en el Louvre, bajar por el Jardín de las Tullerías, hasta la plaza de la Concordia, Champs Elyseé, Arco de Triunfo. O, si lo prefieres, volver hacia atrás, y, en la Plaza de la Concordia, girar hacia la iglesia de la Magdalena.
5- Las iglesias abren muy pronto, pero también cierran muy pronto. A partir de las siete de la tarde ya no se puede entrar en casi ningun lugar. Levántate prontito y déjate para la tarde-noche cosas que puedas ver desde el exterior. Sobretodo es muy bonito el recorrido por el Sena al atardecer.
El próximo viaje... por determinar.
Etiquetas:
around the word
Suscribirse a:
Entradas (Atom)