Hoy me pongo seria. Y empiezo con una pregunta totalmente retórica, ya que sé que nadie me la va a poder contestar a ciencia cierta. La pregunta es la siguiente: ¿Qué les pasa a los adolescentes de hoy en día? Tampoco quiero caer en el generalismo, puesto que, por suerte hay chavales que todavía tienen dos dedos de frente y plantan cara a sus problemas con sentido común. Pero, a lo que yo me vengo a referir es, ¿qué esperan de la vida estos niños y niñas que se dedican a perder el tiempo metiéndose con el primero que pasa por la calle? Es que no tienen respeto por nada ni nadie. No, el problema es que no tienen respeto por ellos mismos. Como carecen de personalidad, imitan al primer gallito de barrio que les canta; si el líder insulta al pobre desgraciado que todo el mundo insulta, es lo correcto, porque lo dice el lider; si el líder dice que hay que pegarle una paliza a dos chavales de otra escuela entre quince, ¡ooooh, que valientes que somos! De pequeña solía escuchar aquello de: y si te dicen que te tires por un barranco, ¿lo haces?
Lo peor de todo es que, hagan lo que hagan, sea cual sea el daño infringido ellos son los "inocentes", papá vendrá a clamar justicia, sus hijos siempre son las víctimas. ¿No será a caso que ustedes no han sabido pararlo a tiempo? ¿Usted ha hablado con su hija y le ha enseñado que el mundo en el que vive no es su reino y que ella, desde luego, no es ninguna princesita? ¿Le ha explicado al "nene" que un día usted ya no estará y que debería preocuparse más por aprender y no tanto a reirse de aquel que, en un futuro, le va a patear el trasero en el trabajo?
Todo esto, como siempre, viene de algo que he visto esta tarde: un grupo de chavales persiguiendo a otros, mientras que un grupo de niñatas sse deleitaban con el espectáculo de machos cabríos enloquecidos, junto a la salida del instituto. Que no nos pase nada con esta generación NO-NO (No pienso, no existo).
lunes, 24 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
No les mires directamente a los ojos

Hola de nuevo, amigos de la fragoneta del misterio. Bienvenidos una noche más a Octavo Lustro. Hoy, y nada mejor para empezar el año, tenemos un caso sobrecogedor (para variar). Aviso que la siguiente información puede herir la sensibilidad de nuestros lectores, así que, sin más dilación, les dejo con: LAS SEÑORAS PESADAAAAAS.
TESTIGO: Yo fui a una pastelería que está enfrente de mi casa el día de Reyes. Quería comprar un tortell pequeñito y me dispuse a hacer cola (que llegaba hasta la calle). Y, apareció ella. - HACEMOS UNA BREVE PAUSA EN LA GRABACIÓN, YA QUE LA TESTIGO SE PONE A LLORAR.- Se puso detrás de mí en la cola pero yo veía que se me quería colar descaradamente. Se ponía a mi lado, intentaba zafarse entre la gente para llegar antes al mostrador, se quejaba que ella había hecho una reserva, que no entendía porqué tenía que hacer cola si ya lo tenía reservado, que nunca antes había hecho cola. Fue aterrador. Finalmente, cuando llegué al mostrador y preguntaron "¿quien va?" ¡La señora gritó "yo"! Pero yo pude gritar más y me atendieron a mí. ¡Pasó toda mi vida por delante!
Realmente espeluznante el relato de nuestra testigo de escepción que, a pesar del mal recuerdo que aquella experiencia dejó en ella. Agradecemos que haya querido compartirlo con nosotros.
Pero todavía hay más. Informadores anónimos nos contaban que LAS SEÑORAS PESADAS intentan colarse también en la cola del cine, en el supermercado; llegando a extremos asombrosos que rozan la locura en el primer día de rebajas, donde estos seres son capaces de arrancar extremidades por conseguir una prenda que, seguramente les irá pequeña o que canta más que Raphael en Nochebuena.
Queridos amigos y amigas, no tenemos más datos de los aquí expuestos. Pedimos su inestimable colaboración. Si tienen alguna experiencia con lo desconocido, una pista que nos pueda facilitar el encontrar y analizar en detalle el comportamiento de estos seres diabólicos, una única vía de contacto (o qué os creéis): agregad un comentario a Sô-breviviendo, el blog preferido de Octavo Lustro.
Desde aquí nos despedimos, una noche más desde la fragoneta del misterio. Les esperamos, dentro de... cuando me venga la inspiración. Saludos, esto es Octavo Lustro.
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viernes, 24 de diciembre de 2010
Felices Fiestas
We wish you a Merry Christmas, we wish you a Merry Christmas, we wish you a Merry Christmas and a Happy New Year.
Vamos, está claro de qué va la entrada, ¿no? Pues sí, ya llegó la Navidad, para mí la mejor fiesta del año, a pesar que son las fiestas que mas depresiones causan. Pero por suerte para mí, siguen siendo las fiestas en las que más me divierto. Y os diré por qué:
1. Las calles se iluminan, los escaparates se llenan de colores, formas y música.
2. Los niños caminan por las calles con las caras llenas de ilusión, con las bocas abiertas. Son fiestas llenas de magia porque los niños desprenden esa magia, viven dentro de sus corazones y la contagian a los adultos. Son fiestas para volver a ser niños de nuevo-
3. Gastronomía: Caldo de Navidad, Carn d'olla, canelones con muuuuuucha bechamel, canapés, turrones, mazapanes, uvas de fin de año, bombones de esos que te trae Ambrosio a casa en una pirámide perfecta, etc. Después te pasas una semana comiendo ensaladas, verduras al vapor y arroz hervido del empacho que tienes, pero merece la pena y tu cuerpo lo agradece. Lo malo es que después tiene una boda en febrero y pareces una croqueta gigante embutida en el vestido (suerte que todavía no me he comprado el vestido jeje).
4. Las vacaciones. Bueno, los que tenemos la immensa suerte de tener vacaciones, claro está. También debo decir que, por mucho que quiera a mis pequeños monstruitos, si no llego a tener estos días sin ellos hubiera acabado haciendo la gallina.
5. Para mí, lo mejor de todo es el recuerdo que dejaron los que ya no están. Hoy, por ejemplo he soñado con mi iaia, que también adoraba estas fiestas. En el sueño me decía que cuando iba a ir a casa a celebrar las fiestas y yo le contestaba que después de comer, que primero quería dejar recogida la casa. Ella sonreía y me daba un beso. Me he despertado con una sensación muy buena y he recordado que, anoche, cuando me acosté, noté alguien a mi lado. Llamadme paranoica, pensad lo que queráis pero yo sé que ella está conmigo y que la visita de hoy era para que no me sintiera sola. No me podían haber hecho mejor regalo.
En fin, que estas son mis razones por las que me gusta tanto la Navidad. No soy una persona creyente, así que hace tiempo que transformé estas fiestas en una perfecta excusa para recordar a la gente de mi alrededor que os quiero y que sois lo mejor que me ha pasado en la vida.
Feliz Navidad y Próspero Año 2011
Sô
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lunes, 22 de noviembre de 2010
¿Qué le pasa al mundo?
Voy a tomar prestada una expresión de una amiga de una amiga: ¡QUE ME ACHICHARROOOOO! Ahora ya estoy más relajada.
A ver si vosotros podéis ayudarme a entenderlo porque, la verdad, no lo entiendo. ¿Tan raro es que una chica se vaya vivir sola? Porque yo creo que, hoy en día, no es algo tan raro. Y más a mi edad. Si dijera que tengo 19 añitos, y ni así, porque seguro que hay a patadas que viven y disfrutan de su independencia.
El asunto es el siguiente. Llevo un par de semanas que, gente que no conozco de nada, tales como taxistas, padres del cole, etc, cuando se enteran que vivo sola les da por decir, por éste orden:
1- ¿Vives tú sola? ¿Tan jovencita? (no soy tan jovencita).
2- Y, ¿tu novio? (no tengo)
3- ¿No tienes? Que raro... seguro que alguno tendrás escondido. (Siiiii, doy una patada al suelo y salen millones, como cuando sacas los donettes, que te salen amigos por todas partes).
¡Que no se acaba el mundoooooooo! ¡Que estoy muy bien solaaaaaaa! Que no me peleo con nadie, ni tengo que tirar del nórdico a media noche porque me lo están "robando", ni me tiran de la cama, no tengo que hacer turnos para ir al baño por la mañana, puedo ver el programa que quiera, escuchar la música que me apetezca, etc. ¡Viva la independencia solteril! (me acabo de inventar la palabra, ¿verdad?).
Pues eso, que si alguien entiende el empeño de la gente en emparejarme con alguien, que me lo explique. Y, si por contra, creéis que estoy desvariando y que necesito un hombre en mi vida... estoy abierta a sugerencias.
A ver si vosotros podéis ayudarme a entenderlo porque, la verdad, no lo entiendo. ¿Tan raro es que una chica se vaya vivir sola? Porque yo creo que, hoy en día, no es algo tan raro. Y más a mi edad. Si dijera que tengo 19 añitos, y ni así, porque seguro que hay a patadas que viven y disfrutan de su independencia.
El asunto es el siguiente. Llevo un par de semanas que, gente que no conozco de nada, tales como taxistas, padres del cole, etc, cuando se enteran que vivo sola les da por decir, por éste orden:
1- ¿Vives tú sola? ¿Tan jovencita? (no soy tan jovencita).
2- Y, ¿tu novio? (no tengo)
3- ¿No tienes? Que raro... seguro que alguno tendrás escondido. (Siiiii, doy una patada al suelo y salen millones, como cuando sacas los donettes, que te salen amigos por todas partes).
¡Que no se acaba el mundoooooooo! ¡Que estoy muy bien solaaaaaaa! Que no me peleo con nadie, ni tengo que tirar del nórdico a media noche porque me lo están "robando", ni me tiran de la cama, no tengo que hacer turnos para ir al baño por la mañana, puedo ver el programa que quiera, escuchar la música que me apetezca, etc. ¡Viva la independencia solteril! (me acabo de inventar la palabra, ¿verdad?).
Pues eso, que si alguien entiende el empeño de la gente en emparejarme con alguien, que me lo explique. Y, si por contra, creéis que estoy desvariando y que necesito un hombre en mi vida... estoy abierta a sugerencias.
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lunes, 25 de octubre de 2010
Fiestas tradicionales: La Castanyada.
"Quan ve el temps de menjar castanyes, la Castanyera, la Castanyera...", porque de eso va la entrada de hoy. ¿Qué es eso de celebrar Halloween? ¡Las calabazas a la olla!... bueno, tampoco hay que ser tan radicales, pero sí que es verdad que desde hace unos años parece que lo de hacer panallets, asar boniatos y castañas ha quedado como algo pasado de moda, que no le importa a nadie; vamos, una fiesta que se celebra en las escuelas y poco más.
Dejad que me ponga nostalgica. Recuerdo que, cuando aparecía el quiosco de la Castanyera en la esquina de mi calle, para mí significaba que pronto me iría de excursión con el cole al Montseny a coger castañas. Esas competiciones a ver quién cogía más, que después siempre te encontrabas gusanos, pero era emocionante, correr por el bosque, pinchándote al intentar cogerlas, coger madroños y, lo mejor de todo, comer todos juntos senados en el suelo, cuando todavía no te importaba que hubiera bichos en el suelo.
Después llegaba la fiesta de la Castanyada, en el patio del cole se asaban castañas y boniatos, que te llevabas con toda la ilusión a casa. Y, por la noche, cena especial (para mí cualquier cena en la que estuviéramos todos ya era especial), de postres las castañas que habías traído, boniatos hechos en el horno y un minichupito de Moscatell. Y, por supuesto, como al día siguiente era fiesta, te podías ir más tarde a dormir.
Y, ahora, en cambio, quedamos para disfrazarnos, ver pelis de miedo (o gore). Cualquier día llamarán a mi puerta y me dirán la célebra frase "Truco o trato". Pues, ¿sabéis qué? Que vengan, que ahora mismo me pongo a preparar panallets.
Ahora en serio, da igual lo que se celebre, el caso es celebrarlo juntos y pasarlo bien. Elijáis la fiesta que elijáis, o si celebráis las dos, ¡Feliz puente de Todos los Santos!
Y para los que no os sabéis la canción entera:
"Quan ve el temps de collir castanyes,
La Castanyera, La Castanyera,
va corrents cap a la montanya
amb la cistella penjada al braç.
La camisa li ve petita,
la faldilla li fa campana,
les sabates li fan clop-clop,
i al ballar sempre gira així.
Quan ve el temps de menjar castanyes,
La Castanyera, La Castanyera,
ven castanyes ben calentones
a la plaça de la ciutat.
La camisa li ve petita,
la faldilla li fa campana,
les sabates li fan clop-clop,
i al ballar sempre gira així.
P.D: el año que viene "Marrameu torra castanyes", esto va por fascículos, XD
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sábado, 9 de octubre de 2010
Mil luciérnagas
Érase una vez, en un país muy lejano habitaba una princesa que no quería ser. Su destino no era otro que el de llegar a ser reina de aquel reino lejano, sin otra alternativa en su vida. Podréis pensar que la princesa, como sucede en otras historias, ansiaba la libertad de decidir su destino, seguir sus propios consejos, encontrar el amor por sí misma en vez de ser casada con el primer príncipe que cumpliera los requisitos de su padre. No era este el caso. Nuestra princesa, simplemente, quería dejar de ser. Estaba preparada para asumir su papel en la vida pero había un vacío demasiado grande en su interior.Su padre, el rei, muy preocupado por la profunda tristeza que sentía su hija, consultó a todos los médicos, psicólogos, curanderos, adivinos y magos del país, pero ninguno encontró la solución a la tristeza de la futura monarca. Cuando alguien le preguntaba a la princesa qué era exactamente lo que le entristecía, ella, con un semblante casi fantasmal contestaba: no quiero ser. << ¿Qué es lo que no quiere ser, alteza?>>, preguntaban sus damas de compañía, pero la princesa volvía a responder: no quiero ser.
Así pasaron los años y los habitantes de aquel lejano país empezaron a llamarla Princesa Sin Ser. Continuaron las visitas de médicos, psicólogos, curanderos, adivinos y magos, esta vez de otros reinos vecinos. Ninguno encontró el porqué de la profunda tristeza de la princesa.
Un atardecer de otoño, bajo una lluvia de hojas secas que revoloteaban a su alrededor, la Princesa Sin Ser paseaba por los bosques que rodeaban el reino. Paseaba sin más, ensimismada como estaba siempre, sin hablar, sin escuchar, prácticamente sin mirar. Así anduvo durante horas, hasta que, sorprendida por la oscuridad de su alrededor, la Princesa se dió cuenta que se había perdido. Se angustió ya que sabía que sus padres estarían preocupados por ella. Intentó recordar el camino que había tomado pero no lograba reconocer nada, ni un árbol, ni una roca. De hecho, no recordaba cuando había salido de su cuarto y había empezado a andar.
Una luz llamó su atención. Al darse la vuelta descubrió una esfera de cristal, del tamaño de una naranja, que rodaba hacia ella, brillando en su interior, como si millones de pequeñas luciérnagas albergaran en su interior. Dudó en recogerla del suelo, pero, al percatarse que aquella esfera no emanaba calor alguno se decidió y la alzó del suelo. Era ligera, prácticamente flotaba. La princesa la observó con detenimiento pero no vió nada más que aquel brillo cálido.
- ¿Qué crees que es esa luz?- la princesa se giró en busca de esa voz que surgía a sus espaldas. Una figura alta y encapuchada permanecía immóbil detrás de ella. Ésta se quitó la capucha, mostrando un hombre de amable expresión que la observaba con una sonrisa tierna y unos ojos grises llenos de vida. La princesa bajó la mirada y volvió a mirar la esfera.
- No sé qué puede ser. Pensé...
- ¿Qué pensaste? - el hombre volvió a sonreír.
- Tuve la sensación de encontrar algo que había perdido.
- ¿Reconoces qué es lo que habías perdido?
La Princesa negó. Volvió a observar la esfera y esta vez algo empezaba a cambiar. En su interior se formó una imagen, al principio difusa pero, poco a poco más clara hasta que la princesa pudo verse a sí misma. El hombre se acercó hasta ella y le sugetó las manos con firmeza pero tiernamente.
- Si pudieras pedir un deseo, ¿cuál sería?
- Desearía no ser. - dijo la princesa, como tantas otras veces había hecho anteriormente. El hombre dejó de sonreír.
- Si no eres, dejarás de existir. ¿Es eso lo que quieres? ¿Deseas entristecer a los que te rodean? ¿Deseas desaparecer?
La princesas se sobresaltó. Quedó pensativa por unos instantes, algo atemorizada. No deseaba desaparecer, no deseaba entristecer a los demás. ¿Qué es lo que quería, entonces? Volvió a mirar su imagen en la esfera. Era ella, sin duda pero, por otra parte, había algo muy distinta en la imagen de la esfera. En ella estaba sonriendo. Una sonrisa. ¿Cuándo fue la última vez que había sonreído? Hacía ya mucho de todo aquello...
Fue entonces cuando lo entendió todo. Lo que realmente quería era conocerse mejor, aceptarse tal y como era y cambiar aquello que la angustiaba tanto. Quería volver a tener aquello que había perdido, aquello gracias a lo que volvería a sonreír. Quería recuperar su alma.
- ¡Lo recuerdo! Perdí mi alma en este bosque el día que me di cuenta que ya no era una niña. Creía que, al crecer, debía dejar de imaginar, de jugar, de crear. Me sentí perdida, llena de tristeza. Creí que conservar en mi interior mis recuerdos de niñez no me dejarían ser una buena reina, que sería egoísta, altanera. Lo que quería no era no existir, sino dejar atrás lo que había sido. Creí que para ser mayor debía dejar mis sentimientos atrás.
- Pero la niña que fuiste sigue estando en ti, tan solo está encerrada en tu interior. - el hombre acarició la mejilla de la joven, secándole las lágrimas que por ella resbalaban.- Princesa, lo que fuimos una vez debe ayudarnos a mejorar, lo que aprendimos una vez debemos recordarlo . Crecer con los recuerdos y las vivencias del pasado no hace más que enriquecer al adulto que seremos en el futuro.
El hombre sonrió, cogió la esfera de las manos de la princesa y la lanzó al cielo. La esfera ascendió hasta ser parte del firmamente. Cuando la princesa miró a su alrededor el hombre ya no estaba y ella volvía a estar en su cuarto, en la seguridad de su hogar. Tal vez había sido un sueño pero hacía tanto que no soñaba que no recordaba la magia que en ellos se encuentra. Sonrió. Ser es lo más maravilloso que tenemos, pero debemos ser y aceptar a los demás tal y como son.
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Cuentos breves
miércoles, 6 de octubre de 2010
Semana escatológica a tope
Las semanas que me toca entrar antes al trabajo son, como diría mi directora, "mortales de necesidad". Después del fin de semana, y a pesar que tengo una facilidad innata para quedarme dormida, los lunes me cuesta horrores impulsarme fuera de la cama, sobretodo en invierno, cuando se está tan calentito enfundada en el nórdico y hace tanto frío ahí fuera... Los martes, ya te vas haciendo a la idea. Los miércoles ya son la bomba. Entro a trabajar a las 8h (aunque yo siempre llego bastante antes) y salgo a las 19h. Que sí, que mi horario es un chollo, teniendo en cuenta que hay mucha gente que hace más horas que un reloj pero yo no tengo dos horas para comer, es más, normalmente tengo 45 minutos. Tampoco tengo descanso a la mañana para hacer un café, mi sueldo es una porquería, etc. Mejor dejo las comparaciones laborales, que "tampoco estamos tan mal". Y terminamos la semana con el último empujón del jueves y la suma alegría de los viernes, final de semana y final de tortura matinal.
Efectivamente, esta semana me toca entrar antes. Pero esta semana está resultando muuuuy dura. A parte de entrar una hora antes, éste año estamos batiendo récords en lo que respecta a niños en servicio de acogida. Y son niños a los que hay que dar de desayunar, cambiar pañales si se hacen caca, llevar al baño los que ya no llevan pañal, limpiar las mesas y el carro de la comida cuando acaba el servicio, llevarte a los niños a los puntos de encuentro de cada nivel... y, todo eso entre dos personas, con el añadido de tener que recibir a los niños y niñas escalonadamente, cogiendo el teléfono si llaman, lavando sabanitas bajeras del cole de las diferentes clases. En fin, muy divertido. ¡¡Y todo en menos de una hora!! Fenomenal.
Lo más divertido de esta semana ha sido el incremento masivo de niños de 1-2 años a comedor. Hemos pasado de 12 a 23 en menos de una semana. Bieeeeeen! Y como son muy peques, todavía no controlan demasiado lo de comer solitos, así que hay que echarles una manita, además de dar de comer a los que no comen entero, poner las camitas para, en cuanto terminen y los aseemos, ponerlos a hacer la siesta. Y esa es otra, que muchos no estan acostumbrados a dormirse solos. Los hay que necesitan el chupete, el osito, la mantita y media casa más, otros que no se duermen hasta que no te estiras a su lado y te haces la dormida (que muchas veces prácticamente no hace falta hacerlo ver); los hay que estan acostumbrados a dormirse con un biberón... ¡y otros que se duermen amorrados al pecho de su madre! ¡Vamos, lo que me faltaba! Un striptis en el trabajo para que el bebé duerma. ¡Venga ya!
Y, por si todo esto fuera poco, esta semana es... ¿cómo podría denominarla?, ¿la semana de la caca? Mmmm, queda demasiado fino. Pero es que de heces va la cosa. Tenemos bastantes peques que, si no tienen gastroenteritis poco les falta. Me he pasado toda la semana cambiando a niños/as cagados, emanando una peste horrorosa de sus diminutos cuerpecillos. ¡Diooooooos, muerteeeeee por asfixiaaaaa! Ayer al mediodía, fui a coger a uno de los minigemelos (es que son muuuuuy minis) y me manché toooda la camiseta. ¡Oleeeeee! No tenía otra limpia, así que tuve que ponerme la ropa de calle. Y, saliendo del trabajo tenía una reunión, así que me fui sudada.
Esta mañana, salgo de casa ¡Plof! se me caga una paloma. Buaaaaah. Llego al trabajo y toooodos los niños con descomposición o casi. Lo más bestia ha sido a la hora de la siesta. De 23 peques, 10 con caca... y, para terminar la jornada la pequeZoe, después de beber agua erupta y me escupe el agua en el pantalón, con algunos restos de papilla de fruta. ¿Algo más? Espero que no.
Lo que saco de todo esto: si pisar una mierda es que vas a tener buena suerte, quiere decir que yo tengo buena suerte a largo plazo, ¿no? Espero sinceramente que así sea. No hay mal que por bien no venga.
Efectivamente, esta semana me toca entrar antes. Pero esta semana está resultando muuuuy dura. A parte de entrar una hora antes, éste año estamos batiendo récords en lo que respecta a niños en servicio de acogida. Y son niños a los que hay que dar de desayunar, cambiar pañales si se hacen caca, llevar al baño los que ya no llevan pañal, limpiar las mesas y el carro de la comida cuando acaba el servicio, llevarte a los niños a los puntos de encuentro de cada nivel... y, todo eso entre dos personas, con el añadido de tener que recibir a los niños y niñas escalonadamente, cogiendo el teléfono si llaman, lavando sabanitas bajeras del cole de las diferentes clases. En fin, muy divertido. ¡¡Y todo en menos de una hora!! Fenomenal.
Lo más divertido de esta semana ha sido el incremento masivo de niños de 1-2 años a comedor. Hemos pasado de 12 a 23 en menos de una semana. Bieeeeeen! Y como son muy peques, todavía no controlan demasiado lo de comer solitos, así que hay que echarles una manita, además de dar de comer a los que no comen entero, poner las camitas para, en cuanto terminen y los aseemos, ponerlos a hacer la siesta. Y esa es otra, que muchos no estan acostumbrados a dormirse solos. Los hay que necesitan el chupete, el osito, la mantita y media casa más, otros que no se duermen hasta que no te estiras a su lado y te haces la dormida (que muchas veces prácticamente no hace falta hacerlo ver); los hay que estan acostumbrados a dormirse con un biberón... ¡y otros que se duermen amorrados al pecho de su madre! ¡Vamos, lo que me faltaba! Un striptis en el trabajo para que el bebé duerma. ¡Venga ya!
Y, por si todo esto fuera poco, esta semana es... ¿cómo podría denominarla?, ¿la semana de la caca? Mmmm, queda demasiado fino. Pero es que de heces va la cosa. Tenemos bastantes peques que, si no tienen gastroenteritis poco les falta. Me he pasado toda la semana cambiando a niños/as cagados, emanando una peste horrorosa de sus diminutos cuerpecillos. ¡Diooooooos, muerteeeeee por asfixiaaaaa! Ayer al mediodía, fui a coger a uno de los minigemelos (es que son muuuuuy minis) y me manché toooda la camiseta. ¡Oleeeeee! No tenía otra limpia, así que tuve que ponerme la ropa de calle. Y, saliendo del trabajo tenía una reunión, así que me fui sudada.
Esta mañana, salgo de casa ¡Plof! se me caga una paloma. Buaaaaah. Llego al trabajo y toooodos los niños con descomposición o casi. Lo más bestia ha sido a la hora de la siesta. De 23 peques, 10 con caca... y, para terminar la jornada la pequeZoe, después de beber agua erupta y me escupe el agua en el pantalón, con algunos restos de papilla de fruta. ¿Algo más? Espero que no.
Lo que saco de todo esto: si pisar una mierda es que vas a tener buena suerte, quiere decir que yo tengo buena suerte a largo plazo, ¿no? Espero sinceramente que así sea. No hay mal que por bien no venga.
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